Soy maestra comprometida con las teorías de Pikler, Lapierre y Aucoutourier, la Disciplina Positiva, la crianza respetuosa. Con la idea de compartir mi forma de pensar y de sentir la infancia. Desde sus derechos, desde su dignidad.
Porque creo firmemente que se pueden hacer las cosas de otra manera. Merecemos y necesitamos un mundo sin violencia y para ello debemos educar desde la paz, desde la calma, desde la conexión con el niño.
La educación infantil requiere de un adulto que acompañe, respete y confíe en la infancia. De un adulto que no violenta ni acelera los ritmos de desarrollo.
La educación requiere fomentar en el niño y la niña habilidades socio-emocionales que refuercen su autoestima y su capacidad de resolver problemas, afrontar la frustración, el éxito, el fracaso, los aprendizajes.
Creo en la inclusión, porque todos tenemos derecho a crecer libres, a desarrollar nuestras capacidades rodeados de afecto ante la atenta mirada de un adulto que escucha sonrisas, fortalezas, miedos.


