El cesto de los tesoros es una de las actividades de infantil que más me gusta. Hablo de ella con pasión y mucha gente me pregunta ¿Qué es eso tan raro?. La verdad es que si lo ves sin explicación, parece un saco de escombros o cosas para tirar. Reconozco que estéticamente se desmarca mucho de la estética «adulta y aséptica» a la que estamos acostumbrados.
El cesto de los tesoros es una actividad de descubrimiento creada por Elinor Goldschmied, maestra y pedagoga británica. Su base teórica, muy cercana a Emmy Pikler, está basada en ofrecer al niño un espacio y un material adecuado para que pueda descubrir y sentir, sin interferencias del adulto y sin objetos que están marcadamente diseñados para una acción concreta pero sobre todo sin sobreestimular. Esta actividad está indicada para bebés que ya comienzan a sentarse solos, es decir, desde los 6 u 8 meses aproximadamente, hasta el año y medio o hasta que el niño tenga adquirido de forma estable el desarrollo de la marcha. En esta edad comenzaremos con el juego heurístico, que es el siguiente paso de esta actividad.
El cesto de los tesoros es una cesta de mimbre o ratán. Generalmente redonda, aunque cuadrada también da su juego. Es recomendable que su anchura sea de unos 35 centímetros y una altura de no más de 12 cm. Entre 9 y 12 es lo adecuado.
Dentro de la cesta colocaremos material desestructurado, que a mi me encanta. Evidentemente todo estará perfectamente limpio, aunque sea material, normalmente reciclado, debemos ser muy cuidadosos con este tema. Y por supuesto verificar que el tamaño sea adecuado. Nada de piezas pequeñas que puedan tragarse. Nada de elementos que se puedan romper. La idea principal es: material natural, sin colores estridentes ni abusar de los plásticos. Por ejemplo:
Corchos: Tamaños grandes, no de botellas de vino.
Rulos de pelo, bigudíes sin el alambre de dentro, cepillos de pelo, peines, guante de crin pequeño, esponja vegetal.
Tapas de botes de conserva. Arandelas de plástico de conservas.
Utensilios de cocina de madera, cucharas, tenedores, etc… Colador de acero inoxidable, juego de cucharitas medidoras de acero inoxidable, varillas…
Cadenas pequeñas, de unos 40 o 50 cm de largo.
Algún elemento de madera, caja, carrete de hilo, arandelas de cortina de madera, servilleteros.
Pompones de lana, algún trozo de tela natural, rafia, seda, etc.
Elementos naturales, piñas, conchas grandes, llaves grandes, plumas…
Como veis la variedad es infinita y seguro que tenéis a vuestro alcance muchos elementos que ahora le veis utilidad. En estas imágenes podéis encontrar inspiración.
Yo he preparado algunas cestas con elementos sin usar. He añadido un pañuelo rojo, material de Pikler, porque me encanta y para darle un toque de color a la cesta. 









