¿CÓMO PODEMOS COMUNICAR A NUESTROS HIJOS E HIJAS LAS SALIDAS A LA CALLE EN ESTA PRIMERA CONCESIÓN DEL CONFINAMIENTO?
Nuestros hijos e hijas, nietos/as, sobrinos/as, alumnos/as, están en casa confinados/as desde hace casi 50 días, eso si salen el domingo 26 de abril. Aún no sabemos las condiciones concretas, sin embargo, podemos anticipar de alguna manera esa transición.
Para nosotros, como adultos, nos ha supuesto un gran impacto emocional, profesional, relacional y económico. Ha sido algo impredecible, inestable. Está siendo variable, lleno de errores, aciertos, dudas, incertidumbre y sobre todo muertes e inseguridad. Riesgo y peligro. Miedo y angustia.
A esto le sumamos la crisis económica, los autónomos, los ertes, los que no saben qué va a pasar con sus negocios, empresas, hipotecas, gastos, los que están readaptándose en su trabajo, la inseguridad, la inestabilidad.
Y definitivamente, lo más grave, las pérdidas humanas. Familias en duelo sin poder iniciar el proceso, sin despedidas, sin rituales funerarios que nos ayudan a transitar el dolor.
Situaciones diferentes, familias diferentes, realidades distintas, cambiantes.
Situaciones dolorosas, imprevisibles, llenas de miedo y angustia.
Situaciones esperanzadoras, optimistas, confiadas, renovadas.
Los primeros 15 días fueron de sorpresa, las casas se llenaron de purpurina, pinturas, acuarelas, pinceles, pegamento… Impresionante la cantidad de material escolar que había en las casas. Los padres y madres se convirtieron en expertos/as en manualidades, en búsqueda de formas de entretener a los /as niños/as y se felicitaban por tener, por fin, tiempo para dedicarles a sus hijos/as sin prisas y con mucha energía.
Después llegó la primera prórroga, 15 días más en casa. Ya estamos más inquietos. La imaginación se va apagando. Las rutinas se están volviendo en contra. Los/as niños/as no quieren pintar más y las tareas que nos envían desde el cole, llevan cada vez más tiempo.
Los docentes están empezando a dominar aún más las nuevas tecnologías y las tareas fluyen. Así están “ENTRETENIDOS” y no pierden ritmo escolar. Profesorado implicado empieza a ocuparse en la medida de lo posible por el bienestar emocional de sus alumnos/as. Charlas y quedadas por plataformas virtuales, verlos/as, oírlos/as, acompañar desde la distancia. No perder el vínculo, no dejarles solos/as. Sentirse conectados/as. Nuevas tareas curriculares, nuevas tareas emocionales, desde el compromiso profesional, desde la pasión y la vocación por su trabajo, desde el afecto hacia su alumnado.
Segunda prórroga, ya no sé si hay más o ya vivimos en una prórroga constante. Aquí estamos, aquí seguimos, en casa, sin salir. Vemos la tele más de la cuenta, el móvil antes prohibido ahora se lo dejamos sin problemas. Juegan a la play, al fortnite, a la fifa, a lo que sea con tal de que estén “ENTRETENIDOS/AS”, “TRANQUILOS/AS” “RELAJADOS/AS”. Bajamos la guardia, no podemos más. Estamos angustiados/as, exhaustos/as, preocupados/as. Las noticias cambian de día en día. Nuestros hijos/as perciben nuestro estado emocional, a veces tristes, a veces lloramos, a veces gritamos, discutimos, pedimos disculpas y volvemos a empezar, Día tras día. Sin saber, sin querer saber, bueno sí, queremos saber, lo que sabemos no nos gusta. Desequilibrio, depresión, tristeza, dolor.
Sea como fuere, nuestros hijos/as, NECESITAN SALIR A LA CALLE, correr, andar, ver que el mundo sigue funcionando, a otro ritmo, pero sigue funcionando. Necesitan ver el súper abierto, la frutería, los coches circulando con relativa normalidad. Necesitan ver en perspectiva, a lo lejos, ver las nubes, el sol, el cielo. Necesitan ver llover, mojarse, ver los árboles en flor, ver la hierba, las flores de los jardines. Necesitan cansarse, necesitan ver hormigas y detenerse a mirar su lento caminar. Necesitan sentir que el mundo no se ha detenido, que estamos en proceso de reconstrucción y que el mundo, a pesar de todo, sigue siendo un lugar habitable.
Cuando empezamos, les contamos que había un bicho, que era muy pequeño y no se ve y que nos puede enfermar y en algunos casos nos puede matar. En otros casos se les ha dicho que es un virus muy peligroso y que no se puede salir. Para ellos y ellas, virus, bicho, peligro, todo es similar, en su mundo de fantasía, a monstruo, ladrón, gigante, fantasma, zombie, etc, dependiendo de su imaginación. Imaginación maravillosa, necesaria, original y única, que ahora mismo puede interferir en este proceso de salida a la calle. Y les puede jugar una mala pasada.
Dependiendo de la edad de cada niño/a, ellos han establecido sus propias conclusiones, es decir, SU PROPIA LÓGICA PRIVADA.
- PERCIBE una realidad cambiante, insegura, mis padres están nerviosos, los abuelos se pueden morir, muere mucha gente mayor, es muy contagioso, no sabemos qué hacer.
PERCIBO PELIGRO. SITUACIÓN NUEVA PARA MI, QUE HABITUALMENTE VIVO EN UN LUGAR SEGURO.
- INTERPRETAN esa realidad de forma individual, cada uno/a lo interpreta a su manera: Pueden pensar que en casa están seguros con sus familiares, o pensar que no quieren contagiar a los abuelos, o pensar que siempre se va a vivir así. Interpretan que hay cosas que no vemos que están ahí y les pueden atacar y les pueden enfermar, matar.
INTERPRETO QUE EL EXTERIOR ES PELIGROSO, QUE LOS ADULTOS QUE ME RODEAN NO SABEN QUÉ VA A PASAR. INSEGURIDAD.
- ESTABLECEN SU CREENCIA: El mundo es peligroso, la calle es peligrosa, los bichos son peligrosos, además no los vemos, pero están ahí.
TENGO MIEDO, NO TENGO INFORMACIÓN SUFICIENTE PARA CAMBIAR ESTA CREENCIA. TENGO ANSIEDAD, INSEGURIDAD.
- TOMAN DECISIONES: No quiero salir a la calle, solo mi casa es segura.
NO CONFÍO EN EL MUNDO EXTERIOR. O pueden decidir:
CUANDO SALGA A LA CALLE NO VOY A QUERER VOLVER, POR SI MAÑANA LAS COSAS CAMBIAN Y NO PUEDO SALIR MÁS.
¿CÓMO PODEMOS AYUDARLES A CAMBIAR ESAS CREENCIAS?
- ENVIANDO MENSAJES CONCRETOS: A partir del domingo podremos salir a la calle a pasear. Podremos saludar a las personas de lejos, podremos dar un paseo hasta X lugar y vuelta.
- EN POSITIVO: Evitar comentarles lo que no se puede hacer: En vez de decirles: No podrás saludar a tus amigos, podemos decirles: Saludaremos a los demás desde la distancia. Con un gesto de levantar la mano en forma de saludo. En vez de decirles no puedes ir al parque, les diremos que iremos por otras zonas diferentes, empezaremos andando suave para ir acostumbrando a las piernas a recorrer distancias, ya que hace tiempo que no andamos una distancia mayor que la del pasillo de casa y las piernas necesitan acostumbrarse.
- ADAPTADOS AL NIVEL MADURATIVO DE NUESTROS HIJOS/AS: En niños/as menores de 7 años, la noción temporal y espacial no está integrada en su totalidad, por lo tanto, deberíamos concretar en relación a las transiciones de un momento u otro. Decirles que vamos a salir a una hora concreta u otra suele ocasionar ansiedad por que esos datos no son asimilables para ellos/as. Sin embargo, si los relacionamos con momentos fijos de su actividad diaria, enseguida relacionan y su nivel de ansiedad baja. Saldremos a la calle antes de comer o después de merendar.
- LO MISMO PASA CON LAS DISTANCIAS. Decirles que vamos a andar un rato o un kilómetro, también es un dato irrelevante para ellos/as. Es más adecuado comentarles hasta dónde vamos a ir y vuelta. Siempre relacionándolo con distancias conocidas para ellos. Iremos andando hasta el portal de casa de la tía y volveremos.
- ADAPTADOS A LA REALIDAD FAMILIAR: Cada familia tiene una situación diferente. En situaciones especiales deberemos adaptar el mensaje intentando no exagerar, evitar mensajes en negativo y ofrecer siempre alternativas adecuadas. Por ejemplo: esta semana podremos salir a la tarde ya que a la mañana trabajamos.
- ¿Y SI TIENEN MIEDO A SALIR?:
- Respetar su miedo. No decirles no pasa nada, validar e identificar ese miedo.
- Hablar de su miedo, es suyo, personal. ¿Cómo es? ¿Lo puedes dibujar? ¿Tiene colores?
- Cuando lo pinten: ¿Me puedes contar sobre tu dibujo de tu miedo? ¿Quieres guardarlo? ¿Quieres romperlo? ¿Quieres cambiarlo?
- No negarlo, no juzgarlo, no es bueno ni malo.
- Darle tiempo. Cuando quieras salir, me lo dices y vamos a la calle. No hay prisa.
- Enviarle mensajes en positivo, qué día más bonito tenemos hoy. Me ha gustado ver los árboles que hay en la calle, llenos de flores…
- Si quieres salir, podemos empezar por dar una vuelta muy pequeña.
- Podemos salir hasta que tu decidas volver. Respetar esta decisión.
- Darle opción de implicarse en esta dificultad. ¿Crees que mañana te apetecerá salir?
- No insistas, no agobies, no amenaces.
- No recompenses, es decir, no le des premios cuando decida salir.
- Opciones limitadas. ¿Quieres salir con esta camiseta o con esta otra? ¿Por la mañana o por la tarde?
- ¿Te ayudaría llevar a la calle tu pulsera de la suerte? ¿Un peluche?
EN RELACIÓN A LAS EDADES:
BEBÉS:
En mochila y porteados es ideal. Si los sacamos en cochecito, evitar las telas que se ponen colgando de la capota. Estas telas evitan que el aire puro circule y aumenta la temperatura del cochecito en varios grados. Los bebés necesitan luz, aire circulando y una temperatura adecuada. Si hay mucho sol, protección solar en cara, brazos y piernas y una sombrilla, de las que siempre se han utilizado, en cochecitos y silletas será lo más adecuado. En la medida en que la temperatura lo permita, es mejor que vayan descalzos o con un calcetín ligero. Evitar calzar a los bebés. La mayoría de las sensaciones en los bebés les llegan por las manos, pies y boca.
NIÑOS/AS QUE YA ANDAN, HASTA LOS TRES AÑOS.
- ANTICIPARSE:
Antes de salir de casa comentarles qué vamos a hacer. Explicárselo con calma, brevemente. Sin amenazas ni prisas: Por ejemplo: Vamos a salir a la calle. Iremos andando hasta la puerta de la panadería, hasta el portal de Juan, hasta la esquina de la floristería…
- ADAPTAR nuestro paso al suyo.
- COMENTARLES LAS COSAS QUE VAMOS VIENDO SIN SOBREINFORMAR. Respetar y escuchar sus silencios, sus momentos de observación. Si necesitan un comentario nos suelen mirar o hacer un gesto para que les ayudemos en la expresión verbal. Por ejemplo: Mira las flores del árbol. Dale tiempo a mirar, deja los detalles para más tarde. Que él o ella hagan su propia observación sin interferencias adultas. Contesta a sus preguntas, a sus miradas, a sus sonrisas.
- SON MUY PEQUEÑOS/AS PARA ENTENDER CIERTAS NORMAS: no parques, no columpios, no juegos. Por lo tanto, lo más adecuado sería no frecuentar las zonas prohibidas para evitar situaciones comprometidas que ellos y ellas no van a poder gestionar bien. Es preferible evitar caminar por zonas de juego no permitidas. Si es inevitable, dar una explicación breve y sencilla, sin liarnos en argumentos de que ahí puede estar el bicho. Por ejemplo: El parque está cubierto con cinta y no podremos ir todavía. Cuando quiten esa cinta podremos ir a jugar ahí.
NIÑOS Y NIÑAS DE 3 A 6 AÑOS:
- ANTICIPARSE:
Antes de salir de casa comentarles qué vamos a hacer. Explicárselo con calma, brevemente.
- OPCIONES LIMITADAS:
- Podemos ofrecerles a ellos/as la posibilidad de decidir ciertas cosas, por ejemplo: ¿quieres ir hasta la casa roja o hasta el frontón? ¿Quieres caminar hacia este lado o hacia el otro? Sin amenazas ni prisas.
- COMENTAR LAS NORMAS de no se puede ir al parque o a los columpios. Brevemente. No podemos utilizar aún estas zonas. Si preguntan, contestar con sinceridad, sin alarmismos y con seguridad. No estamos aún seguros de que esas zonas, donde hay contacto directo con las manos, puedan ser zonas de riesgo de contagio. En cuanto se compruebe que son seguras, podremos utilizarlas de nuevo.
NIÑAS Y NIÑOS DE 6 A 14 AÑOS:
- ANTICIPAR LAS NORMAS CON CLARIDAD. En estas edades el No tiene un sentido más concreto y aunque deberíamos limitarlo al máximo, sí que necesitan claramente normas explícitas. Por lo tanto, podemos explicar de forma sencilla lo que No se puede hacer. Concretar: No podemos ir a los columpios, ni subir al tobogán…
- Sin embargo, es importante ACOMPAÑARLAS DE LO QUE SÍ SE PUEDE HACER: No podemos ir al parque todavía, sin embargo, ahora podemos caminar un tiempo cerca de casa y saludar a las personas manteniendo la distancia de seguridad.
Y observar, sentir, charlar, hacernos preguntas, comprobar que el mundo sigue aquí.
Observar las diferencias de antes y ahora…
Promover la reflexión, el sentido crítico.
Fomentar la alegría, la ilusión.
Hablar del sentimiento de comunidad, de la importancia de trabajar todos/as juntos/as por un beneficio social que promueva, en esta situación concreta, la superación de este momento de crisis.
Estimular de nuevo la seguridad y confianza en la sociedad.
Evitar comentarios catastrofistas y negativos que pueden sumir a la infancia en depresión y ansiedad.
Hacer comentarios enfocados en soluciones, planteando situaciones complejas y problemáticas junto con el enfoque en soluciones. No es cuestión de negar la realidad, ni de mentir, ni de ocultar, es cuestión de debatir, de fomentar la crítica constructiva, de crecer como personas, como familia, como sociedad.
No dejarnos llevar por el sentimiento de destrucción y caos social.
Mantener una actitud positiva, de confianza en el cambio, de estímulo de mejora.







